viernes 19 de junio de 2009

Soy del montón??


Me niego rotundamente ha pensar que estoy hecha del mismo material descartable y hueco sin protestas, del que están hechos mis vecinos. Aunque ya con el hecho de no romper nunca el cascarón, bien me merecería ser como ellos... quizá no soy digna de algo diferente...

Mis letras de hoy no tienen nada de especial y mucho menos de original, ya que esta es mi eterna duda existencial, es esta complicación que quizá solo habita en mi cerebro, la que me da razón de ser.

Tengo la certeza en mi interior, de que me estoy perdiendo tanto... siento la necesidad compulsiva de explorar esta vida, de salir de la dependencia asfixiante que genera este sistema en todo ser hacia productos totalmente innecesarios. Y lo digo en voz alta para convencerme de que hoy es el día...

La naturaleza me regala cada día vientos que con solo rozarme me hacen sentir libre, y creo que lo hace para recordarme que hay mucho más afuera de esta burbuja.

Soy culpable... como dicen Larbanois y Carrero... “Soy culpable si no digo lo que siento, o hago siempre lo contrario a lo que pienso.”

Cada día es una oportunidad nueva y única para descubrir miles de secretos de esta tierra, es una oportunidad para hacer, cantar, bailar, disfrutar, llorar, gritar, para vivir... y sin embargo veo los días escurrirse y derretirse como si fueran agua, intangibles. Me quejo mucho, lo sé, vivo quejandome del trabajo, porque creo que el trabajo es una de las mayores trabas para concretar mi sueño. Mi día ideal, es el día en que no tengo que preocuparme por los relojes ni me oprime el pecho la sensación del deber.

Mis maestros orientales, me repiten que para que los sueños se cumplan, primero hay que escribirlos o visualizarlos... a lo mejor esto me ayuda...

Quiero dar ese vuelco rotundo a mi vida, a mi ser. Quiero convertirme en esa persona que veo cuando sueño despierta y juego a que no me importa nada, ningún convencionalismo, no me preocupa el que dirán (aunque eso no me preocupa en realidad) y nada me avergüenza...

El muro que alguna vez levanté para que otros no me lastimen, deja de cumplir su función cuando hay alguien más por quién preocuparse, si lastiman a la gente que quiero, me lastiman a mí. Y sé que no puedo cambiar a los demás, sólo siento pena por ellos, por los que he encontrado en el camino intentando poner trampas y desperdiciando su vida centrados en dañar a los demás, creyendo que así lograrán sentirse mejor... esos seguro que están peor que yo. Yo tengo alegría, no odio, no me hace feliz ver caer a los demás, y me llena de alegría ver crecer a quienes amo.

La vida es una escuela con infinitos laberintos y puertas secretas que sólo descubrimos cuando queremos encontrarlas; entonces, abrimos una de esas puertas y se nos ofrece un universo de sensaciones que envuelven nuestros sentidos y nos abren la mente... sólo cuando nos permitimos soñar con cosas inimaginables, estamos creciendo, estamos dando un gran paso hacia el verdadero sentido de la humanidad.

Me cansa este ritmo de vida, ir tan rápido hacia ningun lado y cada vez más desorientados, persiguiendo mariposas por donde nos lleva la corriente, mirando profundamente hacia el vacío como alabando una pintura que no entendemos. A la basura se fue un enorme puñado de valores hace rato, y no hay ley que pueda recuperarlos ni voluntad suficiente.

Y yo me puedo salvar? Estoy a tiempo? Este mundo competitivo también ha hecho mella en mí, y me ha hecho acredora de un importante frasco cargado de miedos y baja autoestima... Si tan sólo pudiera deshacerme de esa estúpida sensación de frustración por no ser lo suficientemente buena en nada... a lo mejor me animaría a cantar en voz alta por la calle. Mi alma proclama con desgarradores gritos, que el arte encarcelado en mí fluya libre por mis poros, pero supongo que algunas neuronas cobardes lo retienen por no pasar vergüenza.

Pero que no se mal interprete!!! Esto no es un cuento de pesimismo, sino todo lo contrario, es un llamado a mi energía, un recordatorio, para que no quede todo en palabras...

Si cambio... me vas a querer igual??



jueves 2 de abril de 2009

Cuando conocí a Mariana Zaffaroni...

Nací en año de aperturas, con el final de una dictadura militar, la más cruel q recuerde el Uruguay de estos tiempos y de la q todavía no se terminan de cerrar ciertas heridas. Formo parte de la q considero la última generación pensante de seres humanos, y tampoco pretendo generalizar, ya q tengo muy claro q muchos individuos de mi edad, poco saben de la historia reciente del Uruguay, ya sea por falta de interés o porque nadie se preocupó en enseñarles nada...

Es lo q pasa con los temas tabúes, los temas q generan miedo, no se discuten, no se tocan... y de a poco parece q la memoria los perdiera en sus laberintos, silencia los recuerdos hasta el punto q un día ya no sabemos distinguir la realidad de la fantasía... pero en algún rincón de nosotros, aún están esas voces implorando ser recordadas.

Sin embargo, a otros, como a mi, este tema despertó una pasión inusitada, algo q no sé explicar, ni sé decir cuando ni cómo, pero me atrapó. Me llevó a buscar por mi misma, historias calladas, y digo por mi misma no porque mis padres no quisieran contarme nada, sino q porque eran muy jovenes cuando se dio aquel golpe de estado. Ellos fueron educados bajo el régimen, por milicos, como me contaba mi mamá. No se dieron cuenta de lo q pasaba hasta mucho tiempo después, incluso corrieron riesgos de manera completamente inconsciente e inocente.

Era una niña cuando me topé por primera vez con el rostro de Mariana, y puedo decir sin temor a equivocarme, q esa imagen, es el significado de la dictadura para mí, en cierto modo todo empieza y termina ahí. En la calle Avenida España, si no me falla la memoria, en Paysandú, ahí conocí a Mariana, retratada con esa misma carita en un mural de fondo blanco. Yo siempre iba por la vereda de en frente. Cuando le pregunté a mi madre quien era esa niña, sentí una pena tremenda por su historia, algo especial me pasaba cada vez q caminaba frente a ella, no podía dejar de mirarla.

Aún así, supongo q pasaron muchos años hasta q volví a sentir ese dolor tan ajeno y tan profundo al pensar en esa parte de la historia. En tercer año de liceo, justamente, en las clases de historia llegamos por fin al momento q estaba esperando desde mi niñez, q alguien me contara ese cuento desgarrador... después de todo, nada podía ser más triste q las historias de Quiroga... o eso creía yo.

Desde entonces, no hubo más guías, me fui yo detrás de la historia. He leído muchísimos libros: Rosencof, Galeano, Virginia Martinez, Alvaro Rico, Sanguinetti incluso. Y cada vez q leo hasta donde se puede llegar a humillar a un ser humano, como un hombre puede rebajar a otro hasta q se sienta ser nada, es como un latigazo al alma, a mi alma, al alma de todos.

Me da pena ver q no hemos aprendido nada, q hoy en día seguimos juzgando y criticando al q piensa o hace algo distinto a lo q nosotros creemos q debe ser. Y lo castigamos, aún hoy, con diferentes armas, pero seguimos castigando la originalidad, la osadía.

Cuando observo los ojos de Mariana, vuelve a cantar el Sabalero, y me transporto a aquella primera vez q la ví, y me marcó. Quién iba a decir q la niña más buscada, iba a quedar para siempre congelada en esos ojos de pared, atrapada en ese año y medio en el q se la llevaron.

Los q tienen miedo, dicen q me gusta revolver el pasado, pero yo creo q el pasado ya está revuelto, y la única manera de parar con esto, es arrancando de raíz la sonrisa irónica y burlona de quienes robaron tantas vidas. Yo no soy una santa ni creo en el perdón, la cárcel es lo mínimo q se merecen.

YO YA FIRMÉ.

Si no conocías a Mariana, aquí está su historia...

Pueden encontrar el resto del video en youtube, buscando por: "Por esos ojos"

video


martes 31 de marzo de 2009

La casa ajena


La casa ha sido tomada. Y no es un cuento.

Nosotros sabíamos que algún día iba a pasar, pero nos gustaba sentirnos exclusivos. Aunque nunca fuimos dueños, pero eramos reyes en una casa de puertas cerradas con llaves desconocidas y neveras oscuramente vacías.

Hasta que el orden volvió a imponer. La cocina se ha vuelto un campo minado de límites, en el q hay q andar con mucho cuidado porque cuando menos te lo esperas, aparece una línea imaginaria esperando a la defensiva...

El aire q antes llenaba la casa vacía, se siente achicado por la variedad de olores nuevos. Este extraño refugio q hace las veces de hogar para nosotros, ha cambiado su olor para siempre, ya no nos atrae.

Los nuevos inquilinos son decididos, no llegaron para pedir permisos. Es bueno, pero me siento invadida. Sus comidas normales, depositadas siempre fuera de la heladera para tentar, me desquician.

La casa se ha rendido ante ellos...


A lo mejor esto no es más q una manera de mantenernos despiertos, de recordarnos q este no es nuestro lugar, ni lo será, y q estamos acá por otros motivos, para alcanzar otros objetivos q nada tienen q ver con este techo, q nada tienen q ver con raíces y anclajes...

sábado 28 de marzo de 2009

Paranoia

Soy perjudicial para mi propia salud. Con el pasar de los años me voy poniendo cada vez más paranoica, por ejemplo, mientras escribo esto, no hago más q mirar para todos lados, a cada rincón de mi habitación, como esperando encontrarme algún ser a parte de mí acá adentro. También, solo a mí se me ocurre, conociendome como me conozco, adherirme a este llamado de atención pacífico a favor de nuestro planeta. Una hora con las luces apagadas!!!! Una hora!!! Llevo media hora, y venía bastante bien, pero ya me están invadiendo mis tonterías, los ruidos y las sombras fugaces en la oscuridad. La puerta de la ducha, detrás de mí, ni siquiera me animo a mirarla de frente, apenas veo q está entre abierta al mirar para el costado, hacia donde está la cama.

No sé si será algo psicológico, la verdad q no me animo ni a contarselo a un doctor, imagino la carcajada en mi cara, como la de mi marido... anoche después de ver un capítulo de los archivos x nos acostamos y yo me pegué a él con terror, le pedí q no se durmiera hasta q yo estuviera dormida porque tenía mucho miedo... y él respondio no seas estúpida, qué va a pasar?,se dio media vuelta y se durmió. A veces es más tierno, lo juro.

Tengo dos velas, una de cada lado de la compu, más bien como un ritual, ya q la lampara portátil del escritorio está encendida... con las dos velas solas no hubiese aguantado ni dos minutos. Pero estoy haciendo un aporte enorme al planeta, he apagado el resto de las luces y hasta la tele!!! Cuando estoy sola en casa, dejo prendida hasta la luz del baño. Todo es culpa de esta enfermedad de paranoia extrema q padezco, porque seguro q es una enfermedad, seguro q más gente la padece, apuesto a q si busco por internet... en fin, q eso no importa ahora, solo quiero hacer tiempo, hasta q sea hora de prender todo de nuevo.

Ahora q lo pienso, creo q mi enfermedad no es nueva, creo q ya la tenía antes de irme de casa, solo q no me daba cuenta porque no tenía muchas oportunidades de quedarme sola. Ahí está el problema, cuando estoy sola. Por ejemplo, tengo manías como bajar la persiana del ventanal hasta abajo del todo, lo más q pueda, apenas empieza a oscurecer; dejar la tele prendida todo el día aunq no la esté mirando, icluso cuando estoy escuchando música en la compu, pero eso ya lo hacía en mi casa, cuando ponía la radio y la tele a la vez, y venía mamá a apagar la tele porque las dos cosas a la vez no pueden estar!! función q ahora cumple mi marido ( la de apagar la tele cuando hay música y nadie la está mirando). También me acerco una veinte veces a la puerta de mi cuarto, q siempre está cerrada con llave cuando estoy sola, y observo a través de la mirilla, aunque por supuesto, nunca hay nadie del otro lado. Dejo la luz de las escaleras encendidas aunq sea de día, pero si pasa la dueña del piso por acá me las apaga y eso me pone histérica!!! Cuando bajo a la cocina dejo la puerta del cuarto abierta hacia atrás y le doy una vuelta de llave hacia afuera para q no se me cierre mientras no estoy. Si en la cocina voy a estar más tiempo del q quisiera, por ejemplo, si fuera a cocinar algo, enciendo la tele, sólo porque odio el silencio, o le tengo miedo, no sé.

Y si salgo a la calle sola, eso sí q es una tortura!!! Hay días en q me siento divina, y supongo q el estar tan segura de mi misma hace q todos mis miedos desaparezcan. Pero los demás días, o sea, casi todos los días, sufro más al salir a la calle q cuando estoy en mi cuarto. Para ir al supermercado tengo q cruzar una avenida principal así q la manera más rápida y corta de hacer el camino es por el mundo subterraneo. Cuando voy bajando las escaleras hacia el pasillo debajo de la Gran Vía, voy mirando hacia todos lados para ver si alguien más viene detrás de mí. Generalmente estoy sola. Al terminar los escalones y luego de haber sobrevivido al olor a pis más asqueroso, llego al túnel y apuro el paso, tanto como se apuran los latidos del corazón, aunque yo intente calmarlo. Corro y camino con recato, por si en una de esas, de alguna de las puntas del túnel surgiese alguna figura humana, cosa q rara vez pasa. No dejo de mirar para atrás hasta q por fin llego a la salida!!! Eso sí con el corazón en la boca... como ahora... 21:30, acabó el toque de queda... q se haga la luz por favor!!!