Me niego rotundamente ha pensar que estoy hecha del mismo material descartable y hueco sin protestas, del que están hechos mis vecinos. Aunque ya con el hecho de no romper nunca el cascarón, bien me merecería ser como ellos... quizá no soy digna de algo diferente...
Mis letras de hoy no tienen nada de especial y mucho menos de original, ya que esta es mi eterna duda existencial, es esta complicación que quizá solo habita en mi cerebro, la que me da razón de ser.
Tengo la certeza en mi interior, de que me estoy perdiendo tanto... siento la necesidad compulsiva de explorar esta vida, de salir de la dependencia asfixiante que genera este sistema en todo ser hacia productos totalmente innecesarios. Y lo digo en voz alta para convencerme de que hoy es el día...
La naturaleza me regala cada día vientos que con solo rozarme me hacen sentir libre, y creo que lo hace para recordarme que hay mucho más afuera de esta burbuja.
Soy culpable... como dicen Larbanois y Carrero... “Soy culpable si no digo lo que siento, o hago siempre lo contrario a lo que pienso.”
Cada día es una oportunidad nueva y única para descubrir miles de secretos de esta tierra, es una oportunidad para hacer, cantar, bailar, disfrutar, llorar, gritar, para vivir... y sin embargo veo los días escurrirse y derretirse como si fueran agua, intangibles. Me quejo mucho, lo sé, vivo quejandome del trabajo, porque creo que el trabajo es una de las mayores trabas para concretar mi sueño. Mi día ideal, es el día en que no tengo que preocuparme por los relojes ni me oprime el pecho la sensación del deber.
Mis maestros orientales, me repiten que para que los sueños se cumplan, primero hay que escribirlos o visualizarlos... a lo mejor esto me ayuda...
Quiero dar ese vuelco rotundo a mi vida, a mi ser. Quiero convertirme en esa persona que veo cuando sueño despierta y juego a que no me importa nada, ningún convencionalismo, no me preocupa el que dirán (aunque eso no me preocupa en realidad) y nada me avergüenza...
El muro que alguna vez levanté para que otros no me lastimen, deja de cumplir su función cuando hay alguien más por quién preocuparse, si lastiman a la gente que quiero, me lastiman a mí. Y sé que no puedo cambiar a los demás, sólo siento pena por ellos, por los que he encontrado en el camino intentando poner trampas y desperdiciando su vida centrados en dañar a los demás, creyendo que así lograrán sentirse mejor... esos seguro que están peor que yo. Yo tengo alegría, no odio, no me hace feliz ver caer a los demás, y me llena de alegría ver crecer a quienes amo.
La vida es una escuela con infinitos laberintos y puertas secretas que sólo descubrimos cuando queremos encontrarlas; entonces, abrimos una de esas puertas y se nos ofrece un universo de sensaciones que envuelven nuestros sentidos y nos abren la mente... sólo cuando nos permitimos soñar con cosas inimaginables, estamos creciendo, estamos dando un gran paso hacia el verdadero sentido de la humanidad.
Me cansa este ritmo de vida, ir tan rápido hacia ningun lado y cada vez más desorientados, persiguiendo mariposas por donde nos lleva la corriente, mirando profundamente hacia el vacío como alabando una pintura que no entendemos. A la basura se fue un enorme puñado de valores hace rato, y no hay ley que pueda recuperarlos ni voluntad suficiente.
Y yo me puedo salvar? Estoy a tiempo? Este mundo competitivo también ha hecho mella en mí, y me ha hecho acredora de un importante frasco cargado de miedos y baja autoestima... Si tan sólo pudiera deshacerme de esa estúpida sensación de frustración por no ser lo suficientemente buena en nada... a lo mejor me animaría a cantar en voz alta por la calle. Mi alma proclama con desgarradores gritos, que el arte encarcelado en mí fluya libre por mis poros, pero supongo que algunas neuronas cobardes lo retienen por no pasar vergüenza.
Pero que no se mal interprete!!! Esto no es un cuento de pesimismo, sino todo lo contrario, es un llamado a mi energía, un recordatorio, para que no quede todo en palabras...
Si cambio... me vas a querer igual??


